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domingo, mayo 24, 2026
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El “Matamendigos”, un asesino en serie, entre la crónica negra y la psiquiatría

Francisco García Escalero fue considerado un asesino en serie de origen español que actuó principalmente en Madrid, entre los años 1987 a 1994. La prensa de la época lo apodó “el Matamendigos porque la gran mayoría de sus víctimas fueron personas sin hogar, alcohólicas o en situación de extrema vulnerabilidad social, como él.

Escalero nació en Madrid en 1954 en una barriada humilde y su infancia estuvo marcada por una violencia familiar extrema, recibiendo abusos sexuales que le propiciaron una serie de problemas psicológicos extremos , que la medicina de la época, ni la psiquiatría, ni la psicología supieron o quisieron interpretar, de manera que se le pudiera haber ayudado. Fue por ello, que desde joven acumuló antecedentes constantes por delitos relativamente violentos que siempre fueron considerados “cosa de un loco” debido a que desde el primer momento se le diagnosticaron trastornos de carácter psicótico, agravado por un excesivo consumo de alcohol y drogas, especialmente Roypnol y un cierto consumo de heroína.

El Roypnol es un depresor y un sedante, conocido en la actualidad como “droga de las violaciones”, pero al que muchos psicóticos se vuelven adictos, sobre todo para que les tranquilice. Sin embargo, en el caso de Escalero, al ser mezclado con alcohol le “enturbiaba la mente”, hasta llevarlo a un estado de ansiedad donde acababa matando. Muy probablemente como una forma de aliviar su tensión emocional o sexual.

Los crímenes.

Escalero alias “El Matamendigos” confesó haber cometido más de una decena de asesinatos, aunque judicialmente se le atribuyeron menos. Sus víctimas, básicamente fueron personas marginales con las que convivía temporalmente o se encontraba en los ambientes de exclusión social en los que normalmente vivía.

Sus asesinatos siempre se caracterizaron por una violencia extrema: golpes con objetos contundentes, apuñalamientos, mutilaciones, actos de canibalismo ocasional e incluso, según confesó, alguna que otra profanación.

En diversos interrogatorios describió los crímenes con enorme frialdad, aunque muchas de sus declaraciones estuvieron mezcladas con delirios y contradicciones, fruto de su consumo de pastillas provenientes de sus encuentros con la psiquiatría de la época.

Detención y condena.

Francisco García Escalero, fue detenido en 1994 después de que la policía relacionara uno de sus últimos homicidios con él. Durante los interrogatorios acabó confesando numerosos asesinatos, algunos de los cuales seguían sin resolver después de largos años. Y aunque los informes psiquiátricos concluyeron que padecía graves trastornos mentales, fue considerado por la justicia parcialmente responsable de sus actos, por lo que ingreso en una cárcel común, aunque poco después acabó en el psiquiátrico de Fontcalent ubicado en Alicante, donde murió en 2014, unos dicen que de cáncer y otros que de un atragantamiento mientras comía.

Contexto Social.

El caso tuvo un inmenso impacto en España porque puso de relieve la vulnerabilidad de las personas sin hogar y la escasa atención policial y social que recibían, por aquel entonces, algunas desapariciones. Mención aparte deben tener las deficiencias del cuidado de la salud mental en personas que habiendo sido diagnosticada con fuertes trastornos y medicadas desde su primera detención, eran dejadas al albur sin realizar ningún tipo de seguimiento.

¿Fallo la psiquiatría?

El caso de Francisco García Escalero “el Matamendigos” refleja la poca atención que recibían las personas en una sociedad con mucha pobreza urbana, con un creciente consumo de heroína, con personas viviendo en la calle, en la más absoluta pobreza física y emocional, en condiciones precarias y con una escasa red pública de ayudas para tratarles.

Escalero no tenía familia cercana. De la más directa siempre recibió golpes y vejaciones de niño, lo que le marcó para ser el individuo que luego resultó ser. En él, coincidieron traumas infantiles, adicciones, aislamiento social, violencia normalizada desde joven y un deterioro cognitivo progresivo y evidente que la psiquiatría no vio en ningún momento.

Cierto es que para poner un pero, las autoridades y los médicos siempre afirmaron que al estar viviendo en la marginalidad tanto él, como asesino, se convertía en poco visible y sus víctimas fueron invisibles, hasta que sus crímenes fueron tan atroces y evidentes que la policía no tuvo más remedio que dedicar atención a las extrañas desapariciones que se producían en un pequeño asentamiento de una de las zonas más pobres de Madrid. Donde, tanto víctimas como agresor siempre estuvieron desatendidos. Sobre todo si tenemos en cuenta que Escalero a lo largo de su vida pasó por prisiones, hospitales psiquiátricos y centros de internamiento. Creo sinceramente que falló la psiquiatría.

El caso de Escalero nos demuestra claramente la falta de criterio y de diagnóstico que tiene la psiquiatría para desarrollar claramente un diagnóstico que resulte favorable al individuo. Quizá la necesidad de vender pastillas y de servir de puente a las grandes farmacéuticas en su labor de ganar dinero, nuble en ocasiones, bastantes ocasiones, los criterios que deben impera en el tratamiento de los trastornos de seres humanos.

En una ocasión leí en la portada de una revista (DSalud, n.º 177 – Diciembre de 2014) una frase de Allen Frances, quien afirmaba “Las farmacéuticas se han vuelto más peligrosas que los cárteles de las drogas”. Algo muy contundente, sobre todo si tenemos en cuanta que fue el presidente del grupo de trabajo del DSM IV y que en aquella época (2013-2014) era Catedrático emérito del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Durham, en Carolina del Norte, y autor del libro ¿Somos todos enfermos mentales? Un alegato contra la psiquiatría, siendo él uno de los más destacados del mundo, y la necesidad que al parecer esta tendría de generar enfermos mentales para que las farmacéuticas ganen dinero.

NOTA DEL AUTOR: Hace unos días participe en un videoblog en YOUTUBE sobre la figura de Francisco García Escalero, si lo desean, pueden ver dicho reportaje en el siguiente enlace:
CRÓNICA DEL TERROR: EL MATAMENDIGOS.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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