Hoy, 20 de julio, concluye el viaje del arzobispo Gallagher a Ucrania. Durante la mañana, el prelado se reunió en Kiev con el ministro interino de Asuntos Exteriores y con el presidente Volodímir Zelenski. En el memorial de Maidán, dedicado a las víctimas de la revolución de 2014 y de la guerra iniciada en 2022 tras la invasión rusa, depositó un ramo de rosas en recuerdo de las personas fallecidas.
Roberto Paglialonga – enviado especial a Kyiv
Con un homenaje en el memorial de las víctimas de la Revolución de Maidán de 2013-2014 y de la guerra —desatada por Rusia en 2014 y recrudecida aún más en febrero de 2022— comenzó hoy, 20 de julio, en Kiev el quinto y último día de la misión en Ucrania del arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede.
Gallagher se encuentra en el país como enviado especial del Papa León para las celebraciones del 35º aniversario de la reapertura de las estructuras de la Iglesia católica de rito latino en Ucrania, que tuvieron lugar en el santuario carmelita de Berdychiv, situado a unos 180 kilómetros de la capital. La misa celebrada el domingo 19 de julio, en la explanada frente al santuario dedicado a María, Madre de Dios, reunió a más de tres mil personas.
Reuniones con el presidente Zelenski y el ministro de Asuntos Exteriores
La visita al memorial, situado en las proximidades de la plaza Maidán, estuvo acompañada por el ministro interino de Asuntos Exteriores, Andrí Sibiga, con quien Gallagher sostuvo posteriormente una reunión bilateral. Durante el encuentro se renovó la cercanía de la Santa Sede al pueblo ucraniano, especialmente en este tiempo de guerra y se expresó el deseo de que se alcance cuanto antes una paz justa y duradera. Más tarde, durante la mañana, el arzobispo se reunió con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Encuentro con el Consejo Panucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas
La noche anterior tuvo lugar una reunión con el Consejo Panucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas. Sus representantes expusieron los desafíos que afrontan continuamente junto con la población y destacaron la positiva colaboración existente entre las distintas confesiones religiosas.
Explicaron que el principal problema sigue siendo, evidentemente, la guerra. «La gente está cansada, agotada —subrayaron— sin embargo, tratamos de vivir con dignidad y con el deseo de volver a empezar cada día. Nadie desea más que nosotros la paz, pero debe ser una paz justa».
Asimismo, agradecieron a la Santa Sede y al nuncio apostólico, Visvaldas Kulbokas, su labor, cercanía constante y ayuda durante estos años de conflicto. Reiteraron la importancia de seguir recibiendo apoyo espiritual y oración, al tiempo que destacaron la necesidad de que, por medio de la diplomacia, se siga instando a los líderes políticos a redoblar sus esfuerzos para poner fin a la guerra.
La exención del servicio militar para los religiosos
Uno de los logros más significativos alcanzados por el Consejo ha sido la obtención de una exención del servicio militar para los ministros de culto. «El Gobierno y las autoridades políticas han demostrado comprender la importancia de las Iglesias, reconociendo su papel como servicios esenciales para las personas y como apoyo a la población», afirmaron.
Por su parte, Gallagher expresó su satisfacción y aliento por estos resultados concretos, que no siempre son fáciles de conseguir, especialmente en tiempos de guerra.
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