
El chivato o delator es aquel individuo que sirve a un sistema ideológico concreto al cual le aporta el chisme necesario para que alguien pueda ser acusado, en la mayoría de las ocasiones, injustamente. Dicha práctica, se da de manera común en países de enorme carestía democrática.
En la Edad Media, las órdenes religiosas vinculadas a la Inquisición trataban de justificar la detención de mujeres acusadas de brujas, debido a los chismes o presuntas delaciones de familiares o vecinos. Nunca importaba si todo ello era falso, solo existía la necesidad de perpetuar un estado donde el miedo era la moneda de cambio.
En Corea del Norte, de todos es sabido que cualquier ciudadano es un chivato o delator en potencia, y aunque no siempre obtiene un beneficio, el líder supremo de dicho país, tiene dicho a sus subalternos regionales o locales que siempre se premie a quien transmite algún tipo de delación. Se es delator por imperativo legal. El sujeto está obligado a delatar sea quien sea el infractor, incluida la familia.
Hace unos años asistimos en Cuba a una purga de ciudadanos que protestaban en diversos ámbitos de la sociedad. Todos los represaliados por el actual gobierno, fueron localizados debido a los vecinos, chivatos y delatores, quienes en esta ocasión si obtenían pequeñas aportaciones de comida, tabaco o cualquier otra dádiva.
La Republica Española, también generó su propia estructura de chivatos y delatores, desarrollándola al más puro estilo comunista, con controladores de barrio que debían saberlo todo de sus convecinos. Un fenómeno poco estudiado que llevó a cientos de personas a ser relegados o encarcelados por sus presuntas ideas contrarias a la ideología política imperante.
Contra estas manifestaciones de incultura y sectarismo totalitario que sólo se da en sociedades incapaces de generar un estado libre y democrático, nadie puede rebelarse. Uno asume la culpa y apechuga con el castigo, aunque este sea ser quemadas en la hoguera.
Dicho esto, existe en uno de los países menos democráticos del mundo: China, una red de chivatos o delatores denominada XINFANG. Dicho término se podría traducir algo así como “mensajes y cartas o visitas y cartas”. Sería como un curioso y extraño buzón de sugerencias, pero en este caso de delaciones o disputas (quejas), que viene desarrollándose en aquel país desde el siglo XVII.
En los primeros años, dicho “buzón de sugerencias o quejas”, servía para poner en conocimiento de las autoridades determinadas cuestiones relacionadas con vecinos y con actitudes que preocupaban al común de la comunidad, para que estas (las autoridades) solucionaran dicho conflicto. Pero en la actualidad y bajo el reinado del todopoderoso Xi Jimping, dicho buzón se utilizaba para someter a quienes no están conforme con el Régimen.

Las personas que protestan a través de este método contra el poder del Partico Comunista y lo que representa, son detenidas y sometidas a un internamiento preventivo en hospitales psiquiátricos: …hace un par de años Safeguard Defenders, una organización que realiza investigaciones en China y en otros países asiáticos centradas en los derechos humanos, publicaba un informe con muchos casos de activistas y peticionarios chinos que habían sido encerrados en hospitales psiquiátricos …Los médicos y los hospitales se ven coaccionados por las autoridades para permitir que se produzcan estos abusos (no olvidemos, que de cara a la galería, a esa suerte de fanfarria internacional la legislación china prohíbe que nadie pueda ser ingresado en un psiquiátrico sin un buen diagnóstico médico). Una vez dentro, las víctimas pueden permanecer allí durante meses, incluso años.
En una parte de dicho informe se asevera que algunos de estos activistas han podido estar más de diez años ingresados en los psiquiátricos chinos sin que nadie pueda hacer nada por ayudarles. Y cuando en ocasiones algún abogado ha intentado, en el cumplimiento de sus obligaciones hacer algo, protestar, ha terminado también con sus huesos en el mismo psiquiátrico.
Allí se les han falsificado diagnósticos declarándoles esquizofrénicos, o afirmando que tenían TOC (trastorno obsesivo compulsivo) de cualquier índole, para que se le pudiera administrar medicación y mantenerlos encerrados el tiempo necesario para su reeducación. Nadie se entromete en el rodillo del todopoderoso partido comunista chino ni de su líder.
La BBC nos ofrece, de vez en cuando, algunas declaraciones de personas a cara descubierta, que al vivir fuera de China, pueden de una manera más honorable manifestar cual ha sido su experiencia. Todos ellos de manera falsa fueron diagnosticados de esquizofrenia o de trastornos bipolares.
En un artículo anterior comentaba como la psiquiatría al servicio de la dictadura franquista, en la década de los cuarenta, desarrollo toda una estrategia para considerar a los activistas contrarios a las ideas del poder como enfermos mentales. La psiquiatría no entiende de ideologías, sino de servilismo hacia el poder. Recordemos la vinculación de una parte de la psiquiatría alemana al nacismo y sus experimentos, muchos de ellos todavía por contar de una manera pública.
Bibliografía:
Archivo personal.
Diario EL MUNDO, 30 de marzo de 2025.



