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martes, enero 31, 2023

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Por qué no debemos gritarle a nuestro perro

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Lo más probable es que al menos una vez hayas perdido los estribos y le hayas gritado a tu perro, aunque sabías muy bien que estaba lastimando a la inocente criatura. Todo el mundo pierde los estribos. Sin embargo, un nuevo estudio muestra que debemos hacer todo lo posible para evitar que esto suceda.

Después de analizar más de 90 perros, un equipo de la Universidad de Oporto descubrió que los gritos pueden tener efectos negativos duraderos en el estado mental de los animales. Aunque a veces se ponen blancos, los perros son unas de las criaturas con más buen carácter y no se lo merecen.

Una respuesta concisa a la pregunta de por qué nunca debes gritarle a tu perro:

Los científicos, dirigidos por la Dra. Ana Catarina Vieira de Castro, realizaron su estudio en perros de servicio para determinar si los gritos y el maltrato de los perros tenían un efecto negativo en ellos.

Para ello, seleccionaron 92 perros de compañía y los dividieron en 2 grupos: los entrenados con métodos basados ​​en recompensas, como juegos y golosinas, y los entrenados con métodos más agresivos, como gritar o tirar de la correa.

La prueba mide los signos de nerviosismo en los perros.

Los científicos se propusieron observar el comportamiento de los animales durante el entrenamiento, tanto en grupos positivos como negativos. De esta forma, pudieron detectar los signos de estrés en los perros como bostezos, levantamiento de patas, lamidos, así como el nivel de relajación.

Además, tomaron muestras de saliva de los perros de ambos grupos para identificar sustancias químicas asociadas con la ansiedad y el nerviosismo, como el cortisol. Usando estas muestras, pudieron calcular el nivel de estrés de los perros en los dos grupos. No es sorprendente que los perros que fueron entrenados con castigos y gritos tuvieran niveles más altos de estrés que los del otro grupo, pero los hallazgos del estudio fueron más allá.

Los resultados no son sorprendentes, pero las consecuencias sí.

Un mes después, los investigadores visitaron a los perros para observar el alcance del impacto que había tenido en ellos su tipo de entrenamiento.

Según los investigadores, entrenar con golosinas y recompensas tiene un efecto a mucho más largo plazo que con gritos y agresión. El estrés al que están sometidos los perros durante el entrenamiento se mantiene a largo plazo

“Nuestros resultados muestran que los perros de compañía que han sido entrenados con métodos más duros tienen un bienestar más bajo que los perros de compañía entrenados con métodos basados ​​en recompensas, tanto a corto como a largo plazo”.

Los perros del primer grupo eran más estables, tranquilos y positivos, mientras que los perros del segundo grupo mostraban niveles más altos de cortisol, estrés y negatividad, lo que tuvo un efecto perjudicial en su bienestar que duró semanas o incluso más.

Foto de Pixabay:



The European Times

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