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sábado, junio 20, 2026
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¿Por qué puede temer Europa el desabastecimiento de determinados medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno? ¿Negligencia o negocio?

Cuando llega un conflicto, sea donde sea, en Europa, siempre se dan cuenta de que no estaban preparados para afrontarlo. Ocurrió con la guerra de Ucrania. Hasta que no llegó TRUMP, el presidente de Estados Unidos a decir, a su manera que no estaban preparados, no se pusieron las pilas sobre la necesidad de generar una infraestructura militar acorde con el papel que desempeña Europa en el mundo. Ahora, cuando se da como certeza (probable) la retirada de fuerzas americanas de Europa, también se habla de fortalecer militarmente nuestras fuerzas armadas. Generar un ejército común e intentar convertirnos en la potencia mundial que decimos ser, cuando la realidad es precisamente la contraria.

Pues bien, a raíz de un nuevo conflicto donde prima la estrategia de Estados Unidos e Israel, contra el estado terrorista de Irán, se abre en Europa un nuevo frente, la más que probable falta de algunos medicamentos básicos, tales como el Ibuprofeno y el Paracetamol en las farmacias de muchas ciudades europeas.

¿Por qué ocurre esto en pleno siglo XXI? Bajo mi punto de vista y el de otros analistas, por falta de previsión, en Europa siempre se va con retraso.

Las materias primas (principios activos o APIs, Active Pharmaceutical Ingredients) del paracetamol y el ibuprofeno no se fabrican en un único país: su producción está bastante globalizada, pero hoy en día se concentra sobre todo en Asia.

China, es el mayor productor mundial de materias primas farmacéuticas. Fabrica gran parte del principio activo del paracetamol y del ibuprofeno; muchas empresas occidentales dependen de proveedores chinos para conseguir estos componentes.

Así mismo, la India es otro actor clave, especialmente medicamentos genéricos, pues produce tanto principios activos como medicamentos terminados. Pero también, en ocasiones depende de materias intermedias provenientes de China.

En Europa, países como Alemania, Italia o España, también tienen producción, pero esta es más limitada. ¿Por qué? Se afirman tres razones, la calidad de los productos europeos es mayor, la regulación para su fabricación es más estricta y también, está claro que el costo de producción para las empresas farmacéuticas es más bajo en los países asiáticos. Y aunque en los últimos años, la Unión Europea ha intentado recuperar parte de la producción, no parece haber mostrado síntomas de haberlo conseguido.

A Estados Unidos le pasa exactamente lo mismo que a Europa, pues aunque tiene cierta capacidad de producción, suele importar gran parte de los principios activos y enfocarse más en la formulación final y en la distribución.

Un evento global como la pandemia del COVID-19, nos dejó claro que teníamos, tanto en Europa como en Estados Unidos, una alta dependencia de Asia para conseguir este tipo de medicamentos considerados como básicos. Por ello, se impulsaron en Europa y en EE.UU. planes de para generar y reordenar una parte de la producción. Sin embargo, el conflicto con Irán ha sacado de nuevo la poca o nula preparación sobre todo de Europa en materias, no sólo armamentísticas, sino también sanitarias. Pero eso ¿por qué ocurre? ¿Por qué no se planteó una industria generalizada para que no se produjesen desabastecimientos en el futuro?

La guerra de Irán, en términos directos no tendría ninguna repercusión de haber hecho los deberes. Ni el paracetamol, ni el ibuprofeno dependen de dicho país en conflicto como productor clave de materias primas. Sin embargo, no debemos olvidar lo que consumimos.

Medicamentos como el paracetamol y el ibuprofeno, entre otros, suelen sintetizar algunos de sus elementos de derivados petroquímicos, de ahí la existente literatura en contra del consumo progresivo de dichos medicamentos. Y el encarecimiento del petróleo puede hacer que las farmacéuticas jueguen al alza con los precios.

Gran parte del comercio mundial de dichos productos pasa por rutas cercanas al Estrecho de Ormuz, por lo tanto, si existen tensiones o bloqueos se retrasan los envíos de materias primas y productos terminados, y aumentan así los costes logísticos. Por ello se pueden dar dos cosas, la primera un posible retraso en dichos compuestos y una escasez puntual. Pero cuando nos vemos titulares en prensa hablando de este tema, ya sabemos que el retraso o la escasez, significan un aumento de precio.

Y aunque las farmacéuticas afirman que no existe riesgo de escasez, ya algunas farmacias apuntan a lo contrario. Pero, el problema no es ese desabastecimiento, sino la poca o nula capacidad de nuestro común formato de gobierno europeo, que no acaba de enmendar sus errores.

Sin embargo, no debemos olvidar que Europa podría producir los medicamentos esenciales para su propio consumo, incluidos el paracetamol y el ibuprofeno. El problema no es técnico, sino económico, industrial y político.

Países como Alemania, Italia, España o Francia, tienen industria farmacéutica avanzada, conocimiento químico y tecnológico, y una infraestructura regulatoria sólida. De hecho Europa fue durante décadas un gran productor mundial. Entonces, ¿por qué no se hace nada, o no se hizo nada, después del COVID? Todo es una cuestión de costes. La energía es más cara, los salarios más altos y las normativas ambientales más estrictas. Producir en Europa puede costar, según nos dicen, entre 2 a 5 veces más caro que en Asia. Por ello se trasladó la producción a Asia, para abaratar costes, cerrándose, además toda una industria europea ciertamente bollante.

Europa, también es este tipo de medicamentos y otros, se ha vuelto adicta de otros países, donde los salarios no importan, donde la contaminación no importa y donde los derechos humanos no importan. El paracetamol y el ibuprofeno son medicamentos económicos, sobre todo en Europa, no así en EE.UU. Volver a producirlos en suelo europeo no sería viable, salvo que se iniciara un estratégico plan, al menos a diez años. Y todos sabemos que la guerra de Irán no durará ese tiempo. Pronto ya no habrá incertidumbre, aunque eso sí, quizá en unos días las cajas de determinados medicamentos de gran consumo suban unos céntimos en su farmacia habitual.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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