
Desde que ocurrió la pandemia y se nos inoculó una vacuna de la que apenas sabemos absolutamente nada (¿Qué se nos inoculó?, parece que hacerse o hacer preguntas incómodas para la medicina, nos lleva a quienes intentamos aprender a un territorio peligroso, pues acaba introduciéndonos en el peligroso túnel de las ideas conspiratorias. Y si se nos tilda de ser afines a dicha posibilidad («ese es un conspiratorio») se nos cierran todas las puertas de la «razón» y se nos abren las de la deficiente salud mental que pudiéramos tener.
Es por ello que de vez en cuando nos acercaremos a esas curiosas preguntas que como la del presente artículo nos acerca, cuanto menos, un poco al conocimiento sobre las graves consecuencias que para nuestra salud, conlleva no estar informado de cuales pueden ser las contraindicaciones a la hora de tomar cualquier medicamento o realizar un tratamiento particular.
La pregunta que da origen a esta crónica, puede ser conspirativa o paranoica. Sin embargo es conveniente, antes de pasar a dar los datos objetivos sobre dichas contraindicaciones, leer con atención el texto de una de las paginas del libro Como sobrevivir en un mundo sobremedicado (editado en España por rocaeditorial), cuyo autor es Peter C. Gotzsche de quien puedes los lectores conocer su carrera preguntando en los buscadores de internet. Pues bien, en dicho texto se habla de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer y se puede leer lo siguiente:
«…Si buscas <<quimioterapia cáncer de mama>> en Google, la primera entrada es el sitio web de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer , en la que se te pide que hagas una DONACIÓN en letras blancas sobre fondo rojo. La verdad es que no deberías donar nada, porque ya son asquerosamente ricos y mucho de ese dinero va a parar a sus propios bolsillos, igual que sucede en la sociedad contra el cáncer del país. En 1989, las reservas de efectivo de la sociedad superaba los 700 millones de dólares (sólo como dato a desarrollar, en la actualidad, entre organismos públicos, farmacéuticas y organismos sin ánimo de lucro, se destinan solo en EE.UU. cerca de 80.000 millones de dólares), … el 74% de dicho presupuesto se empleó en labores de gestión, lo que incluía un 60% en sueldos generosos, pensiones, beneficios de los ejecutivos y gastos generales. Además entre sus socios se cuentan empresas farmacéuticas como Pfizer, Bristol-Myers Squibb, Abbvie, Merck, Quest Diagnostics, AstraZeneca, Abbott, Eli Lilly y Genentech. Algunas de estas empresas ganan cantidades exorbitantes de dinero vendiendo quimioterapia a precios infladísimos que no reflejan los costes de investigación y desarrollo. Incluso Morgan Stnaley, que desempeñó un papel importante en la crisis financiera mundial de 2009, es uno de los socios. Menudo grupo de amigos».
¿Alguien cree que a estas sociedades y a sus amigos les interesa la cura contra el cáncer, contra cualquier tipo de cáncer? En fin, todos somos mayores para, a pesar de los datos, que avalan un rotundo NO, demos siempre, en circunstancias extremas, un voto de confianza a los medicamentos que nos ofrecen. Tratamientos carísimos, que en muchos países llega a arruinar a quienes no pueden pagar las cantidades que piden las grandes farmacéuticas y sus intermediarios, recordemos los casos de las mascarillas en la pandemia.
En los últimos años nos repiten que se han conseguido avances en la lucha contra determinados tipos de cáncer, y si somos buenos, hasta nos aportan datos quienes controlan los tratamientos. ¿Existen organismos oficiales de digno crédito que sean fiables?
Cuales son las contraindicaciones que la quimio y la radio pueden provocar en nuestro organismo.
La quimioterapia y la radioterapia son tratamientos muy eficaces para muchos tipos de cáncer, pero no siempre están indicadas. Las contraindicaciones dependen del tipo de tumor, su estadio, el estado general del paciente y las características del tratamiento. En muchos casos no existen contraindicaciones absolutas, sino situaciones en las que los riesgos pueden superar los beneficios.
Las principales contraindicaciones o situaciones donde se debe tener especial cuidado a la hora de aplicar determinados tratamientos, suelen ser: un estado general muy deteriorado (por ejemplo, personas con muy poca capacidad para realizar actividades cotidianas), cuando el tratamiento puede causar más perjuicio que beneficio; una insuficiencia grave en el hígado o en los riñones, ya que muchos fármacos se metabolizan o eliminan por dichos órganos; infecciones graves no controladas, porque la quimioterapia puede disminuir aún más las defensas; depresión importante de la médula ósea, con niveles muy bajos de glóbulos blancos, plaquetas o hemoglobina; embarazo, especialmente durante el primer trimestre, determinados fármacos podrían provocar un aborto o generar malformaciones; alergias conocidas a algunos medicamentos empleados; algunas enfermedades cardiacas, pulmonares o neurológicas.
Cuales son los efectos más frecuentes que dichos tratamientos pueden provocar en nuestro organismo.

Los más frecuentes suelen ser: fatiga intensa, que puede llegar a durar meses; náuseas y vómito, perdida del apetito y del peso, caida del cabello (con algunos tratamientos), llagas en la boca (murcositis), diarrea o estreñimiento, alteraciones del gusto y del olfato, y cambios en la piel y las uñas. Se suelen sufrir además alteraciones en la sangre; puede surgir Anemia, con cansancio y fatiga, puede darse una disminución de glóbulos blancos (neutropenia), aumentando el riesgo de infecciones; y una disminución de plaquetas (trombocitopenia), favoreciendo la formación de hematomas y hemorragias. Además algunos tratamientos pueden lesionar órganos concretos, tales como el corazón, provocando insuficiencia cardiaca o alteraciones en el ritmo; pulmones, provocando inflamación(neumonitis) y fibrosis pulmonar; los riñones, generando una insuficiencia renal o una alteración de la función del riñón; el hígado, puede generarse una hepatitis medicamentosa y una alteración de las enzimas hepáticas; en el sistema nervioso se pueden provocar neuropatía periférica con hormigueo, dolor o perdida de sensibilidad en manos y pies; y en el oído, entre otras cuestiones puede haber perdida de audición o acúfenos debido a alguno de los fármacos.
Puede haber alteraciones hormonales y reproductivas, infertilidad temporal o permanente, menopausia precoz, disminución de la testosterona, alteraciones de la función tiroidea, etc. Problemas inmunológicos y así toda una larga lista de secuelas directas sin adentrarnos en las que pueden surgir a corto y medio plazo. ¿Sabían ustedes que la cura de un cáncer pude llegar a provocar otro? Sí, aunque en pocos pacientes, pero la posibilidad es real. Problemas cognitivos, emocionales, y así un largo etc., para lo cual la industria farmacéutica esta ya preparada, porque para todas las secuelas (todas y cada una de ellas) la industria tiene su correspondiente remedio. Tratamientos para todo.
¿Quiere decirse con todo lo anterior que es peor el remedio que la enfermedad? No. Lo único que quiere decirse es el derecho que tienen los pacientes de cáncer a estar plenamente informados.
Aunque después de los años, y de haber seguido de cerca dichos tratamientos, y de haber tenido amigos que han fallecido por alguna de las enfermedades que se codifican bajo el nombre de cáncer, todavía me sigo haciendo algunas preguntas, y entre ellas la más importante: ¿realmente les interesa a las industrias farmacéuticas curar el cáncer o jugar con nosotros al gato y al ratón? De vez en cuando nos dan algunas migajas (información) sobre lo cerca que estamos de curar un determinado tipo de cáncer, y trabajan así nuestro sistema emocional, nos dan esperanza mientras se hace caja. Sinceramente no creo que un negocio tan lucrativo interese que se acabe nunca. Y si ello me hace ser un conspiratorio, que le vamos a hacer.



