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¿Qué ha sido de Zahra Ghanbari, Capitana de la selección iraní?

PERTH, AUSTRALIA – 2023/11/01: Islamic Republic of Iran women football team players pose for a group photo during the 2024 AFC Women’s Olympic Qualifying Tournament Round 2 Group A match between Philippines and Islamic republic of Iran at Perth Rectangular Stadium. Final score; Philippines 1:0 Islamic Republic of Iran. (Photo by Luis Veniegra/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Durante la Copa Asiática de fútbol femenina en Australia, en 2026, Zahra Ghanbari y varias compañeras pidieron asilo político, por miedo a recibir represalias en Irán. El detonante fue que el equipo no cantó durante el himno nacional, en señal de protesta por lo que está sucediendo en aquel país, donde no existe libertad alguna. Y aunque en un ulterior partido, si lo hicieron obligadas por la presión y las amenazas de la Guardia Republicana a sus familiares, ya habían pasado a ser incluidos en una lista, como tantos otros, contrarios al régimen.

Pocos días después de solicitar asilo en Australia, Zahra Ghanbari, decidió volver y jugarse la vida. La causa fue obvia para todo el mundo, presiones e intimidaciones de las autoridades iraníes a los familiares de la capitana de la selección. Frente a esta vuelta, le mundo del fútbol decidió mirar para otro lado y permanecer mudo. Los derechos humanos de los iraníes, se ve que están excluidos dentro de la carta magna de la ONU.

Nada más aterrizar en Irán, Zahra Gahnbari fue detenida y su nombre apareció días después en la lista oficial de personas consideradas “traidoras”. Muchos por menos, llevan siendo ahorcados durante mucho tiempo. Las autoridades iraníes, no contentas con eso, llegaron a confiscar sus bienes (dinero y propiedades).

Sin embargo, un tribunal iraní, en abril de este año, ha levantado dicha sanción y le ha devuelto sus bienes, tras lo que las autoridades, describieron como un cambio de comportamiento.

La capitana de la selección iraní se ha visto envuelta en un delicado caso político y cierta presión de alguna nación extranjera, que han servido a dicha jugadora no estar apunto de ser ahorcada. Su regreso, condicionado por la extorsión infame del gobierno iraní, y su rehabilitación parcial, sigue estando en las listas de personas vigiladas, no acaba de gustar a muchos de los jerarcas del gobierno.

Indiscutiblemente, no es la capitana de la selección iraní y su posición quedó muy debilitada, dentro del mismo equipo. A todas las jugadoras se les dio un correctivo y sobre todo se las presionó a través de sus familiares, pero que algo parecido no volviera a ocurrir y exhortadas a mantener un perfil bajo, donde una de las cuestiones principales era no hacer declaraciones contrarias a al gobierno iraní, sus leyes y sus guardianas de la moral.

En general, los deportistas en Irán están vigilados bajo una estricta presencia policial permanente, incluso cuando viajan al extranjero. Sin duda, las practicas del gobierno iraní pueden recordarnos a aquellos comisarios políticos de la vieja URSS que acudían a todas las manifestaciones deportivas donde iban sus jugadores, con el fin de mantenerlos bajo presión para que no desertaran.

Zahra Ghanbari, en la actualidad tiene restringidos sus derechos para circular libremente, sus recursos económicos controlados y su familia directa, en especial su madre amenazada. Ha perdido el liderazgo en la selección, y sobre todo su incorporación al fútbol, en estos momentos es limitada.

En situación similar en Irán existen muchos deportistas. Como ejemplo: Elnaz Rekabi, escaladora; en 2022, durante unas protestas en Irán, con cientos de muertos, asesinados por el régimen, Elnaz compitió sin hiyab y al volver al país, hubo dudas sobre si lo hizo de manera voluntaria o bajo presión. Aún así, desapareció del foco internacional durante algún tiempo y cuando reapareció, lo hizo con un perfil mucho más bajo y controlado por la guardia del régimen. Kimia Alizadeh, medallista olímpica en taekwondo, fue en su momento un caso similar, sin embargo, ella pidió asilo en Europa y hoy compite por otro país. Ha denunciado públicamente cuando ha tenido ocasión las restricciones del régimen. Saeid Mollaei (judo), lo tuvo claro desde el primer momento en el que le obligaron a perder combates para no enfrentarse a Israel, con el fin de no generar un conflicto político al perder con cualquiera de los judocas de la estrella de David. Hoy compite por Mongolia y desarrolla su actividad al margen del régimen.

Para entender a lo que están sometidas las deportistas femeninas en Irán, debemos comprender las dos capas de lo que ocurre. La primera la estructura «normal», la segunda el contexto político-religioso que lo condiciona todo.

La estructura «normal».- La Federación de Fútbol de Irán controla el equipo, igual que en cualquier país; convoca jugadoras, organiza concentraciones e inscribe al equipo en torneos internacionales (AFC, FIFA). La selección actual, fue refundada en 2005 y compite fundamentalmente en Asia, donde ha conseguido algunos éxitos regionales.

El contexto político-religiosa, la otra normalidad.- Las jugadoras deben cumplir una serie de reglas específicas: el uso obligatorio del hiyab incluso cuando compiten y llevar uniforme adaptados a «normas de modestia». Esto indudablemente generó conflictos con la FIFA y en 2011, este estamento deportivo llegó a prohibir temporalmente a Irán competir por el tema del velo, hasta que la FIFA adaptó la normativa. Incluso algo tan básico como la equipación, siempre ha dependido de las negociaciones políticas y religiosas.

Por otro lado, es importante entender las limitaciones sociales de la mujeres en el deporte. El fútbol femenino en Irán no es solo deporte, es casi un acto social. Durante décadas, las mujeres ni siquiera podían entrar a estadios como público; el fútbol femenino ha sido y es visto como algo «no apropiado» en ciertos sectores, hay menos inversión, visibilidad y apoyo que la masculino. Ello afecta directamente a la cantera, la profesionalidad y el nivel competitivo.

El control institucional sobre las jugadoras es total y aquí está una de las claves del caso de Zahra Ghanbari. Las futbolistas, todos los atletas en general, representan al país, son figuras «políticas»; están sujetas a normas de comportamiento (dentro y fuera del campo) y además pueden sufrir consecuencias si hacen gestos considerados políticos (como no cantar el himno). En 2026, el sindicato internacional de futbolistas (FIFPRO) llegó a denunciar la situación del equipo femenino y pedir protección para ellas. Me consta que algunos jugadores de fútbol masculino que juegan en países de Oriente Medio, intermediaron para que no se tomasen medidas extremas, y el Gobierno Qatarí, también intercedió.

Por supuesto, sus movimientos cuando viajan están supervisados, existe una presión permanente para mantener una imagen concreta del país y cuestiones como las ocurridas en Australia demuestran que no siempre se sienten libres de decidir. Los torneos internacionales, en países no musulmanes, son siempre un momento sensible para las deportistas.

¿Cómo se puede competir al fútbol con esta presión? ¿Cómo queda el papel de la mujer en la sociedad iraní? Reducido a la mínima expresión y controlada por los políticos y religiosos.

La conclusión clara es que la selección femenina de Irán no funciona como cualquier equipo, sino bajo condiciones altamente restrictivas: menos libertad individual, más presión institucional, más carga simbólica. Transgredir todo ello, puede acarrear cargos de traición y, como le ha ocurrido a otros deportistas, la muerte por ahorcamiento.

En el fútbol femenino iraní, las mujeres están sometidas a la devastadora situación de sufrir permanente un acoso religioso fanático y sectario que va contra sus derechos humanos más elementales. La sociedad internacional no parece entender el problema y no hace nada. Una vergüenza para quienes sabiendo todo esto, siguen haciendo guiños al régimen iraní, a cambio de dinero o de petróleo.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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