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viernes, mayo 1, 2026
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El prisionero del punto (.): 14 años de cárcel en Irán por un punto (.)


Existen historias que, a priori, no parecen tan cruentas como que te disparen 8 tiros por protestar o te ahorquen inmediatamente después de detenerte por pedir un poco más de libertar, o no cantar el himno de los Ayatolas en un evento deportivo. Sin embargo, que te detengan, te apaleen y te condenen a 14 años de cárcel, en una parodia de juicio por corregir al líder supremo de Irán, sencillamente por decirle, sin palabras, tan solo poniendo un punto en un tuits (.), que le faltaba en una frase. Es realmente demencial y nos da la categoría moral y el ego superlativo de quienes, en general, dirigen al pueblo iraní desde su púlpito teocrático.

El prisionero del punto se llama Hossein Shanbehzadeh, es un escritor, editor y activista iraní conocido por su actividad en redes sociales, denunciando de una manera pacífica con comentarios satíricos al régimen iraní. Pero el 2 de mayo de 2024, respondió con un punto (.) a un tuit del líder supremo de Irán, Ali Jameneí (que Ala lo tenga entre las 40 mil vírgenes que le tocan), corrigiendo así un signo de puntuación que faltaba. Aquello motivo su arresto, con la excusa falaz de espiar para Israel, algo totalmente falso, y que además pudo acarrearle la pena de muerte, algo que todavía hoy puede llegar a producirse.

Fue detenido en la ciudad de Ardabil, a unos 600 kilómetros al noroeste de Teherán. Y su cuenta en la red X (antes Twitter) fue eliminada poco después del incidente. Su tuit, tan solo con el punto (.) superó los 17.000 me gusta, mientras que el del líder Jameneí apenas alcanzó los 7.700, lo que elevó aún más la atención de la opinión pública. El régimen se lo tomó como una afrenta a su líder y por lo tanto se inventaron los cargos y se le detuvo.

Aquel, aunque fue un gesto automático, recordemos su profesión de editor, un gesto trivial, se interpretó como una corrección pública al líder supremo, considerado casi infalible dentro del discurso oficial. Por lo tanto aquel punto (.) fue, para la mente enferma del régimen iraní como un desafío directo contra la autoridad. Cierto es, que en 2023, Shanbehzadeh ya había sido encarcelado por, presuntamente insultar al líder supremo, algo que nunca se pudo demostrar.

Desde aquel momento, el caso, dentro de las organizaciones que defienden los derechos humanos de los ciudadanos de lugares como Irán, se volvió viral. Los medios IrannWire e Iran International, señalaron inmediatamente la causa del arresto, un simple punto (.) puede llevar al editor a ser condenado a pena de muerte.

Desde entonces lleva ya dos años en la cárcel, sin una más que probable remisión de la pena. Se sabe que no es atendido y que tiene una mala salud, que incluso de deteriorarse le puede llevar a contraer alguna enfermedad mortal.

En Irán, la arbitrariedad a la hora de condenar a personas por cualquier nimio motivo, está a la orden del día. El grupo terrorista de perros pachones que le sirve de guardia pretoriana a los Ayatolas, tiene autoridad sobre la vida y la muerte de quienes comenten, bajo su consideración, cualquier tipo de delito contra la omnímoda verdad del régimen.

Si la muerte permanente de personas, sobre todo jóvenes, que salen a la calle a pedir libertad, nos aterra, la propia manipulación de la justicia, que de manera permanente realizan este tipo de personas, sobre cada acto que pueda servir de excusa para silenciar a cualquier ciudadano, nos debe sobrecoger el alma. Cuando no existe la libertad, y hechos como el del prisionero del punto (.) se pueden dar sin ningún tipo de reparo, es que quien aplica la justicia en Irán está enfermo de EGO. Y el EGO hace a los líderes muy peligrosos, los convierte en sectarios, y si son teocráticos, más.

Hossein Shanbehzadeh, lleva dos años encerrado en Irán por un puto punto (.).


Vayan desde aquí unos cuantos puntos con el único propósito de decirle al régimen iraní que así no se puede actuar, pero que le vas a decir a un régimen que dispara a niñas y adolescentes, ahorca deportistas o dispara a la muchedumbre que protesta pidiendo tan solo libertad: ……………………………………………………………………………………………………

Por cierto, ¿qué hace la Unión Europea con casos como este? ¿Dónde está la ONU? ¿Quién le dará esperanzas al prisionero del punto (.)? 14 años de cárcel por un punto (.). Sobreesdrújulo.




Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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