
La “presunta” denuncia por violación vinculada al Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional de España José Ángel González, abre la puerta a una investigación donde poco se espera de los responsables políticos. Y casi nada de los responsables policiales.
El director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, hasta ahora número dos del cuerpo, ha sido denunciado por agresión sexual con penetración y ha tenido que dimitir de su cargo.
Los hechos que se narran en la denuncia sucedieron el 23 de abril de 2025. Ese día, y al parecer, según declaraciones el abogado de la denunciante, ésta fue conducida al domicilio del DAO de la PN sin un pretexto claro, pero bajo órdenes de debido cumplimiento. En dicho domicilio y al parecer durante algo más de 40 minutos, según consta en una grabación que la misma denunciante realizó, este Policía, la forzó y acabó violándola.

Según el relato de la denunciante, González presuntamente forzó a la agente en su vivienda oficial, aprovechando su posición de autoridad. Se habla de agresión sexual con penetración, coacciones, lesiones psíquicas y acoso posterior, todo ello con el agravante de abuso de superioridad institucional. La querella también alega que la víctima fue sometida a presiones y llamadas insistentes e incluso ofertas de destino laboral a cambio de silencio por parte de mandos policiales cercanos. Por lo tanto, no sería extraño que en los próximos días surjan o bien nuevas dimisiones o bien que la investigación policial que, muy posiblemente sea llevada a cabo por miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil revele nuevos detalles sobre el suceso y sobre el personaje en cuestión.
La denunciante aportó grabaciones de audio, mensajes y registros de llamadas como parte de su querella.
Pero siendo relevante lo que está sucediendo, no lo es menos, el calvario que ha tenido que pasar la víctima en un país democrático como España y garante de los derechos humanos de quienes son víctimas de depredadores sexuales.
En el caso que nos ocupa, la inspectora cuyo nombre ocultaré, aunque ya ha sido publicado con el único propósito de vejar aún mas sus derechos, sufrió el acoso que manifiesta en su denuncia, desde el mismo momento de los hechos, y aunque intentaron comprarla regalándole el destino que quisiese, ella se mantuvo firme hasta que no pudiendo más pidió la baja por estrés a su médico de cabecera, y no a través de los medios policiales al uso, con el único propósito de presentar un perfil bajo, mientras intentaba sanar y decidir que hacía. A pesar del poco tiempo transcurrido, en octubre se puso en contacto con un abogado con el objetivo de armar una querella contra el DAO de la Policía Nacional. Denuncia que fue presentada directamente en el juzgado, procurando que hiciera el menor ruido posible, frente al temor de que la persona o personas que vulneraron sus derechos más elementales, no se enterasen de la misma hasta no haber acabo su objetivo. Eso ocurrió el pasado 17 de enero, cuando fue admitida a trámite.
Durante todos esto meses de baja, nadie del Cuerpo General de Policía se ha puesto en contacto con ella, ni tan siquiera para preguntarle cual era su estado de salud. Le han ido permitiendo entregar los partes de baja sin interesarse por una de sus inspectoras. Lo cual nos lleva a dos conclusiones: o existe dejadez en el cumplimiento del deber de vigilancia por parte del organismo competente de velar por la salud de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, o había algún tipo de orden de dejar en paz a dicha persona, por parte de algún mando superior, que al ver que no se había denunciado nada por parte de la inspectora, se creían a salvo.
Si la víctima llevó la denuncia y su tratamiento psicológico al margen del cuerpo de policía, es porque no se sentía nada segura y temía que al conocerse que estaba en proceso de denuncia y recuperación pudieran de nuevo volver a atosigarla o extorsionarla de alguna manera. La palabra exacta con la que se ha descrito su estado emocional es Miedo. Tenía y tiene un enorme y profundo temor frente a todo lo que podrían hacer o decir de ella. ¿Se depurarán todas las responsabilidades o se taparan?
Dicho caso le estalló al Gobierno de Pedro Sánchez, pero sobre todo al Ministro del Interior Grande Marlaska dando origen a la puesta en marcha de diversas actuaciones, donde nadie, al parecer sabe absolutamente nada.
Nada más conocerse la noticia el director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, convocó a los altos mandos del cuerpo para abordar la crisis tras la dimisión del DAO y analizar el impacto institucional del caso. El ministro del Interior ordenó una información reservada que ha llevado al cese del comisario Óscar San Juan, mano derecha de González, para investigar si participó en presuntas presiones a la denunciante, como así consta en la denuncia.
Por supuesto, desde el primer momento los sindicatos policiales como JUPOL reclamaron la dimisión inmediata del DAO y también del ministro del Interior por su gestión. Otros sindicatos han llamado a actuar con cautela, respetando la presunción de inocencia y la protección de la víctima. En este caso, me gustaría comentar, y es una opinión, que existiendo una grabación donde se escucha todo lo que aconteció, incluido el desarrollo de los hechos, se me hace cuesta arriba pensar que desde un sindicato policial se pida cautela. Por lo pronto lo que se debe de estar es horrorizado, y si eres mujer, aún con más razón. De hecho, y debido a ese extraño corporativismo y previniendo posibles defensas futuras del abogado del DAO, la defensa de la inspectora de la Policía Nacional, ha pedido la pericial de la prueba de la grabación y que esta la hagan los miembros de la Guardia Civil, y no sus propios compañeros. Tanto la agente que ha manifestado haber sido violada, como su abogado han querido en todo este recorrido, ella desde aquel 23 de Abril de 2025, hasta octubre de este año en que pidió consejo legal, alejarse lo más posible del entorno de la Policía Nacional, por temor a cuanto le pudiera ocurrir.
Marlaska ha afirmado en el Congreso de los Diputados que él y sus servicios no conocían la denuncia antes de que fuera pública, y que no ha “tapado” nada. Y ha defendido que, una vez conocida la existencia de la querella, se exigió la renuncia inmediata de José Ángel González y que éste presentó su dimisión para “proteger la imagen de la Policía” e, imagino,, aunque esto no lo ha dicho nadie que si dimitía, legalmente no se encontraba en la misma situación que si era cesado. El Gobierno está insistiendo en que ha actuado con empatía y coherencia hacia la denunciante, y que la prioridad debe ser el respeto a la investigación judicial y la protección de la persona afectada. Sin embargo, a día de hoy, a esta hora, su abogado no se ha cansado de manifestar en medios, que nadie del Gobierno, ni de la Policía ha llamado a la víctima o a él como su abogado, para interesarse por ella, por su salud o por sus necesidades. Empatía cero. Aunque si sienten la misma empatía que por los familiares de los fallecidos en Adamuz, la pobre inspectora podrá esperar sentada una llamada de apoyo.
Pero la frase más atentatoria y ruin, sin duda la dijo Marlaska en el Congreso, cuando afirmó que solo dimitiría si la víctima considera que no fue protegida por él o por su gestión. Ya le digo yo que no fue protegida, ya le digo yo que su miedo al DAO fue en todo momento real y ya le digo yo, que hacer que recaiga en ella el peso de la posible decisión de que usted caiga o dimita, es de una falta de estilo, tan solo comparable a las palabras de Oscar López, cuando afirmó que las elecciones en Aragón se perdieron por culpa de un muerto. Infame.
Además, cuando hace unos meses alargó usted, de una manera un tanto extraña su jubilación, poniéndole al frente como DAO (Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional), no le hace a usted ser culpable por sus deméritos, al menos políticamente. Por cierto, recuerda que cuando lo nombró, el Gobierno de Pedro Sánchez se encontraba lleno de fontaneros y fontaneras que atacaban permanente a la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) tratando de desprestigiarla y que se habló de que la decisión de nombrar a José Ángel González Jiménez, tan sólo era para intentar acallar, con el control de otras investigaciones, el ruido que estaba haciendo esta unidad de élite de la Guardia Civil.
Señor Marlaska, tengo claro que muy probablemente la afectada directamente por las posibles exigencias sexuales del DAO de la Policía Nacional, no se va a dirigir a usted y menos para pedirle que dimita, haya usted y su conciencia. Pero si le puedo asegurar que muy posiblemente si nos ponemos a buscar en otros casos del cuerpo, seguramente habría algunas mujeres que no tendrían el más mínimo pudor a pedirle que se fuera.
Repito, a esta hora, nadie empático ha llamado a la víctima o su abogado para ayudarle en lo que necesite. Ah, y las feministas preparando las pancartas del 8 de marzo, pero sin decir ni una sola palabra de esta historia.
NOTA: Este artículo-opinión-reportaje, ha sido realizado utilizando medios de comunicación tales como RTVE, EL PAÍS, el HERALDO.es, SERVIMEDIA, OKDIARIO.com, LA SEXTA, etc.



