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lunes, enero 12, 2026
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Irán hoy y la vulneración permanente de los derechos humanos.

Mientras Europa mira hacia otro lado (falta de interés quizá), las revueltas de Irán, sobre todo de los jóvenes por la depreciación permanente de la economía y, me atrevería a afirmar que de la vida humana, van ya, según varias fuentes consultadas, por encima de los 36 muertos, asesinados, entre ellos varios niños, y más de 2 mil detenidos (2.000). Teniendo en cuanta que ser detenido en Irán, o en Rusia, o en Corea del Norte, o en China, o en Cuba, o en Nicaragua, entre algunos otros países, no es lo mismo que ser detenido en sociedades democráticas que intentan dar una apariencia de respeto a los derechos humanos de dichos detenidos, es muy posible que bastantes de esas dos mil personas, acaben por desaparecer definitivamente.

En Apnwes.com, en The Guardian, en la FBS, y en otras cientos de cadenas y medios, se pueden encontrar imágenes de las brutales represiones que en estos momentos se producen en el país.

¿Cuáles son las causas?

La excusa para el estallido de las revueltas en todo Irán, inicialmente fueron, sin duda, la caída del valor de la moneda y la fuerte inflación. Todo ello, pronto estalló en protestas antigubernamentales, con exigencias contra el sistema político vigente. Recordemos que Irán es controlada por una casta religiosa contraria a conceder las más elementales normas de libertad y de respeto a los derechos humanos. Dichas protestas se han ido extendiendo a más de 100 ciudades y varias provincias, incluyendo áreas urbanas y rurales. Se están produciendo huelgas y cierres de comercios en lugares tan emblemáticos como el Gran Bazar de Teherán, lo que hace reflexionar sobre la gran influencia de un movimiento que se ha ido organizando solo.

Uno de los derechos cercenados por cualquier dictadura que gobierne un país, ya sea esta política o religiosa, es el derecho a la información veraz y gratuita. En Irán, el gobierno ha impuesto un apagón total de internet y la restricción estricta de las comunicaciones y periodistas no afines al régimen.

Por si fuera poco, tal y como suele ocurrir en otros lugares, aquellos que se manifiestan en contra del régimen establecido suelen ser acusados de mercenarios, «fachosfera» o estar influenciados por potencias extranjeras. Tics muy comunes en las repúblicas bananeras incluida la iraní.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado fuertes represiones violentas y sistemáticas. No habrá juicios para los detenidos y muchos de ellos acabarán desapareciendo, muriendo en las cárceles iraníes, sin posibilidad de salir con vida. Las fuerzas de seguridad, así como los diferentes grupos radicales al servicio del poder han empleado la fuerza letal y armas no letales, pero de gran impacto, de forma indiscriminada contra los manifestantes pacíficos. Sigue subiendo la cifra de muertos, incluidos niños y civiles, pero al ser controlados los medios de difusión por el estado, no se saben a día de hoy cuales pueden ser las cifras reales de la represión. Si se conocen ya, torturas y malos tratos en las cárceles, algo común en otros momentos de la historia de Irán, cuyos conflictos se solucionan con represión y penas de muerte para los insurgentes. Todo ello, demuestra un patrón persistente de violación del derecho a la libre expresión y a la reunión pacífica, así como el sacrosanto derecho a la vida.

Cabría confirmar que este estado de violencia no es un fenómeno aislado del régimen religioso radical que asola Irán en este 2026.

Irán ha ido enfrentando a lo largo de los años una larga crisis de derechos humanos que han ido marcando el paso de la pérdida de libertades para el pueblo iraní. Quizá el caso más sonado que se recuerde y se cite todavía, sea el de Mahsa Amini en 2022. El asesinato de esta joven, fue un hecho clave que desencadenó una de las mayores protestas en Irán en décadas. Mahsa (Jina) Amini era una joven kurda iraní que tenía 22 años.

El 13 de septiembre de 2022, fue detenida en Teherán por la todopoderosa Policía de la Moral, presuntamente por llevar más el hiyab. Pocos días después, concretamente el 16 de septiembre de 2022, murió bajo la custodia policial tras permanecer en coma, prácticamente desde el primer día de su detención. Las autoridades iraníes afirmaron que murió debido a un problema de salud repentino, sin especificar. Ni siquiera falsearon un documento médico que justificara dicha muerte (asesinato). El régimen fue denunciado internacional mente por testigos (ocultos) de lo que ocurrió, familiares y organizaciones internacionales de derechos humanos, pero no ocurrió nada.

Amini, sufrió grabes traumatismos severos en la cabeza, compatibles con una violencia desmedida por parte de la Policía de la Moral. Incluso, a nivel internacional de habló de asesinato de Estado o muerte causada por la represión policial. La población iraní lleva sufriendo, desde el principio del régimen una enorme crisis de falta de derechos humanos, sobre todo al enumerarse los asesinatos de civiles, sean estos hombres, mujeres o niños.

En la actualidad la represión es permanente. Se producen ejecuciones frecuentes, se reprimen minorías religiosas, sean estas cristianas (imposible su desarrollo en aquel país) o bahaís, entre otras, impidiéndose su desarrollo con condenas que van desde la cadena perpetua hasta la condena a muerte. Así mismo, a pesar del presunto aperturismo que explotan de cara a la galería internacional, existen normas internas estrictas que obligan y someten a la mujer, al control del hombre y del poder religioso, ya sea en su vestimenta o en sus acciones.

Frente a todo lo expuesto, se echa de menos una mayor denuncia de todo lo anterior por parte de organizaciones de derechos humanos, frente a organismos internacionales. La tibieza con que los estados tratan de solucionar este tipo de conflictos diciéndole a la dictadura religiosa iraní que actúen en la dirección adecuada, que dejen de reprimir, que no sometan a las mujeres a un estado de represión emocional y civil brutal, que no asesinen, etc., puede llegar a provocar en estómagos sensibles como el mío, un profundo asco.

Nada de lo que se le diga a una dictadura va a funcionar. Quizá, no como Trump, Europa no está preparada para actuar por la fuerza en determinados países, pero al menos se debería plantear seriamente afirmar que el tema no les interesa. Los comunicados no sirven, los dimes y diretes de plataformas de internet tampoco. La no actuación de hoy, son sencillamente el alimento de los muertos del mañana. La jerarquía iraní no va a modificar su actitud, ni su actuación. Imagino que con el paso del tiempo la única forma de que el pueblo obtenga algún beneficio en el campo de las libertades, será mediante la guerra civil, un baño de sangre que mostrará de nuevo la verdadera máscara de los países europeos. Ahora mismo, Europa es la vergüenza del mundo y conforme pasan los años, si moderadamente esto no cambia, irá a peor.
 

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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