
Hace unos días, me encontré por casualidad una noticia sobre nuevos casos de canibalismo en la zona de Liberia. Son, al parecer, muchos los testimonios de personas que se han encontrado cuerpos vaciados, rememorando así las atroces matanzas ocurridas en los años 90 en aquellas tierras.
Se vuelve a hablar de un mercado negro de imágenes de gore liberiano en la dark web. Sin censura, imágenes de canibalismo ritual, del resurgir de los hombres corazón, y de muchas más atrocidades.
En esa zona de África nunca se han respetado los derechos humanos. Las personas que viven allí, sencillamente no tienen.
Durante la guerra civil de Liberia, entre 1989 y 2003, hace apenas unos 22 años, en general a los cristianos se les crucificaba en los caminos, se mutilaba a niños y adultos y se violaba sistemáticamente a mujeres y niñas. Y así durante muchos años el canibalismo fue una práctica muy común para generar terror en las diferentes sociedades tribales de la zona. Hubo juicios donde se manifestó claramente que muchos políticos utilizaron a niños soldados adiestrados para cometer atrocidades. Y lo más aterrador, es que hoy día, parece ser que determinadas prácticas siguen existiendo, al menos así lo manifiesta la crónica de unos periodistas el pasado 10 de agosto de 2025: …A mediados del 31 de diciembre de 2024, otro suceso estremecedor volvió a sacudir al condado de Lofa, cuando la familia de un niño de cinco años denunció su desaparición en una aldea del distrito de Salayea. Tras días de búsqueda angustiosa, el pequeño apareció muerto en el monte. Su cuerpecito presentaba mutilaciones espantosas e indicios consistentes de que le habían extirpado órganos en lo que sólo podía interpretarse como un ritual macabro.
Por supuesto, la policía liberiana lo investigó sin poder llegar a esclarecer absolutamente nada. De hecho la policía local habló: …tras inspeccionar la escena de acto atroz de desconocidos. Para los vecinos, no hubo dudas: otro asesinato ritual. La crueldad infligida al niño sugirió que lo habían despedazado para usar sus partes en algún ritual de brujería.
En nuestro organizado mundo Occidental no acabamos de sentirnos cómodos con este tipo de noticias. Se lucha mucho contra los derechos humanos en organismo oficiales, o se habla de ello en conferencias a y comidas de quinientos dólares el cubierto. Son miles las personas que parecen estar permanentemente luchando contra este tipo de lacras, pero en los lugares de siempre, se siguen dando las mismas historias de antes, solo que revestidas con otros harapos.
Si un niño muere descuartizado en algún lugar del mundo conocido, véase Francia, Estados Unidos, Bélgica, Italia, Alemania, etc., los medios de comunicación nos bombardearían con un sinfín de imágenes del lugar y con una serie de titulares dados por expertos en la materia. Cuándo ocurre lo mismo en lugares como Liberia y otros, quién nos informa.
En esa zona del planeta tierra que no le importa a nadie, se siguen recordando, sobre todo en las familias donde alguno de sus miembros fue mutilado, las guerras civiles de los 90, como antes mencioné. Tanto en Liberia como en la vecina Sierra Leona, desde esa década, el miedo se instauró en la población, quizá porque se ha sabido siempre que, aunque algunos señores de la guerra fueron acusados, entre otras cosas de canibalismo simbólico o ritual para aterroriza a la población, muchos de sus soldados, incluido niños, fueron amnistiados debido a su edad. Se intentó educar a los que participaron en aquellas matanzas, pero, a pesar de las buenas nuevas que las organizaciones dedicadas a ese tema nos muestran, la realidad es mucho más atroz de cuanto nos dicen. Hasta el punto de que el propio Ministerio del Interior liberiano ordenó hace unos meses a los jefes tradicionales de muchas tribus que no permitieran, vamos que cesaran en la administración de un brebaje denominado sassy Wood y de realizar juicios a personas acusadas de brujería, a la cuales mediante pruebas de Ordalía se las condenaba o salvaba, según un criterio dejado al azar de la divinidad.
Estas pruebas (Ordalías) se utilizaban en la Edad Media, donde se practicaban pruebas físicas mediante fuego o agua con el fin de que fuese la divinidad quien determinase la inocencia o culpabilidad. Por lo general, al 100% de las personas a las cuales se le aplicaban dichas prácticas exculpatorias resultaban culpables, demostrando así el buen juicio de los brujos que las inducían o de los sacerdotes del Santo Oficio que las aplicaban. Dichas prácticas se siguen dando en Liberia y en otros países de África dentro de entornos tribales.
En Occidente, cuando hablamos de estas cuestiones de carácter ritual siempre nos asomamos al “bendito campo de la ignorancia”, sin atrevernos a plantear seriamente que existen estados fallidos, carentes del más mínimo respeto por la vida humana y donde seguimos permitiendo, con nuestra pasividad que se cometan prácticas atroces como las que se siguen cometiendo en la actualidad.
Bibliografía:
Diario El Mundo (España). 10 de agosto de 2025.



