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martes, junio 16, 2026
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Carta Encíclica Magnífica humanitas de León XIV


Párrafo 56 de la encíclica: Al observar nuestro tiempo, no podemos ignorar que la tutela de los derechos humanos hoy está expuesta a dos riesgos particularmente graves. El primero es el de una declaración puramente formal, mientras que, junto con el progreso tecnológico, avanzan de manera disimulada o evidente violaciones de la dignidad humana. El segundo, que en realidad está en la base del primero, es el de no poder reconocer el fundamento de su universalidad, porque se ha renunciado a la “búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de nuestras opciones y también de nuestras leyes”.

El 14 de septiembre de 1955 en Chicago, en los Estados Unidos, nació Robert Francis Prevost. Muy pronto inició su carrera sacerdotal y se hizo miembro de la Orden de San Agustín. Antes de ser elegido Papa fue misionero y obispo en Perú, además de prefecto del dicasterio encargado de los obispos en el Vaticano.

El 8 de mayo de 2025 fue elegido Papa, durante el cónclave convocado tras el fallecimiento del anterior Papa Francisco, en la cuarta votación. Eligiendo el nombre de León XIV. Este, hace el número 267 en la sucesión de Pedro, al frente de la Iglesia Católica. El nombre adoptado por Prevost, sigue la estela de León XIII, conocido por su encíclica Rerum Novarum y su preocupación por las cuestiones sociales y laborales.

Como ya comenté en mi anterior artículo sobre las encíclicas más importantes e influyentes de la historia de la Iglesia, que se puede leer en el siguiente enlace Las encíclicas más influyentes de la Iglesia Católica. Una breve aproximación. – La Dama de Elche,
hago referencia en el mismo a la primera carta encíclica escrita por León XIV para todo el mundo y en especial para los cristianos católicos, la Magnífica humanitas. Dada a conocer en mayo de 2026.

En ella, la idea central que el Papa sostiene es que la IA (Inteligencia Artificial) puede aportar grandes beneficios, pero a su vez plantea una pregunta decisiva ¿servirá al ser humano o concentrará aún más poder en manos de unos pocos? Sostiene, sin duda que la tecnología no es mala en sí misma, pero que en el fondo, tampoco es neutral porque refleja valores, intereses y objetivos de quienes la diseñan, instruyen y controlan.

Los principales temas de la encíclica

Lo primero que León XIV plantea es la situación actual del ser humano, frente a una encrucijada, y en especial el creyente. Para exponer dicha cuestión utiliza dos imágenes bíblicas; la torre de Babel como símbolo de la soberbia, la concentración de poder y la pérdida de la dimensión humana; y la ciudad de Dios (Jerusalén), símbolo nada casual, de una sociedad construida sobre la dignidad humana, la justicia y la fraternidad. Al fin y al cabo, debe ser la humanidad la que tiene el derecho de decidir que tipo de futuro tecnológico desea construir, sin directrices sectarias.

El segundo tema que subyace es el de la dignidad humana. Un criterio que debe anteponerse a cualquier otro. La encíclica insiste en que ninguna innovación tecnológica puede justificar la reducción de las personas a datos, recursos productivos o simples consumidores. Cada ser humano posee una de dignidad intrínseca que no depende de su utilidad o rendimiento.

La tercera de las reflexiones nos lleva hacia una forma de pensar donde la Inteligencia Artificial no debería sustituir nunca la conciencia moral del ser humano. Aunque los sistemas de IA puedan procesar información y realizar tareas complejas, no poseen experiencia humana, responsabilidad moral, libertad ni capacidad de amar. Por ello, las decisiones fundamentales sobre la vida humana deben seguir siendo responsabilidad de las personas (ya se empieza de manera inmoral a utilizar la IA en la toma de decisiones de conflictos bélicos, cálculos de bajas, etc.).

En un cuarto punto el trabajo y la justicia social, serían uno de los capítulos más importantes. Abordar el impacto de la IA en el empleo debe estar en constante revisión. El Papa León XIV advierte contra un modelo económico en el que los trabajadores serían reemplazados o subordinados a sistemas automatizados. La tecnología debería mejorar el trabajo humano, no degradarlo ni eliminarlo, dejando al trabajador sin protección social.

Quizá el quinto tema es tan interesante como peligroso, la concentración del poder tecnológico. La encíclica expresa preocupación porque unas pocas empresas y gobiernos controlen los datos, los algoritmos y la infraestructura digital global. León XIV reclama transparencia, regulación y una gobernanza internacional que proteja el bien común, alejada de ideologías espurias.

En dicha encíclica, también se critica el uso de la IA en sistemas autónomos en conflictos armados y pide limitar el desarrollo de tecnologías que puedan facilitar la violencia o diluir la responsabilidad humana en decisiones de vida o muerte. La moral o la ética se aleja de los campos de guerra para dar paso a la fría lógica de la IA que actué en cada caso. Eximiendo de responsabilidades a quienes toman las decisiones de utilizarlas. Una falta total de escrúpulos, la amoralidad llevada a su máxima expresión.

Y por último, la encíclica critica el concepto de transhumanismo. León XIV cuestiona las corrientes que prometen una superación tecnológica del ser humano. Para la visión cristina, la plenitud humana no proviene de fusionarse con las máquinas, sino del crecimiento moral, espiritual y social.

Es por ello que quizá, el mensaje final pueda resumirse de la siguiente manera: la inteligencia artificial debe estar al servicio de la persona humana, de la verdad, del trabajo digno, de la justicia social y de la paz, y nunca convertirse en un instrumento de dominación o deshumanización.

En conjunto, la Magnífica humanitas es una reflexión ética y social sobre como orientar el desarrollo de la IA para que fortalezca a la humanidad (ser humano) en lugar de debilitarla. Su tesis fundamental sería quizá que el progreso tecnológico solo es un auténtico progreso cuando protege la dignidad de cada persona y promueve el bien común.

Para terminar, y una vez leída y subrayada dicha carta encíclica me gustaría finalizar con el apartado 225 de la misma, es decir con las palabras del propio pontífice cuando argumenta:

También el ciberespacio se ha convertido en terreno de enfrentamiento: los ataques informáticos, la manipulación de datos y las campañas de influencia orquestadas con la ayuda de la IA pueden desestabilizar países enteros, incluso antes de que se llegue a un enfrentamiento armado abierto. En este ámbito, además, la atribución de responsabilidades es a menudo incierta: cuando no está claro quien ha atacado, crece el riesgo de reacciones desproporcionadas, errores de evaluación y espirales de escalada. Por eso hace falta una diplomacia capaz de operar también en este nuevo entorno, negociando reglas compartidas sobre el uso de las tecnologías digitales, protegiendo a los civiles y a los más vulnerables de formas de violencia invisibles, pero no por ello menos reales.

La IA es una máquina de guerra moral y ética, que nos engaña con las discretas migajas que nos proporciona a quienes somos vulnerables, como dice León XIV, a una forma de violencia invisible que no nos dará tregua y que es total y absolutamente insensible a lo que nos pase. Incluyendo a los seres humanos que la controlan o desarrollan.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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