En un mensaje firmado por el cardenal Parolin y dirigido al Movimiento de Empresarios y Directivos Cristianos reunidos en Francia con motivo de su centenario, el Papa recomienda no considerar la economía como un mero instrumento de acumulación de beneficios, sino al servicio del bienestar de la comunidad.
Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano
Tener una mirada orientada al «crecimiento de las personas» y no solo al beneficio. Esto es lo que recomienda León XIV en una carta en francés, firmada por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, al Movimiento de Empresarios y Directivos Cristianos (EDC), reunido en Lyon, Francia, con motivo del centenario de la organización.
«En una época marcada por profundos cambios y por una fragilidad social generalizada», la contribución de la fe cristiana es fundamental, subraya el Pontífice en este texto calificado de «cercanía espiritual». Si se vive en el «mundo de la economía y la empresa», la fe genera «responsabilidad, creatividad y respeto por la dignidad humana».
La contribución del empresario cristiano a la comunidad
A partir de estas premisas, el Papa traza un perfil del «dirigente cristiano», que, aunque opera «en las dinámicas legítimas del mercado», no puede tener como objetivo la «simple búsqueda del lucro» o la mera «gestión de los recursos», sino que debe entender el desarrollo de la economía como una «comunidad de personas llamadas a crecer juntas», tal y como ya lo reiteró el Papa León XIII en el documento fundacional de la doctrina social de la Iglesia.
«Vuestro Movimiento, nacido y desarrollado en un espíritu ecuménico, da testimonio de cómo el Evangelio puede ser un fermento de unidad y reconciliación, también en el mundo económico. Es en esta perspectiva donde se inscribe la enseñanza de la encíclica cosas nuevasque invita a los empresarios a respetar la dignidad de cada trabajador y a proteger a los más débiles».
El papel social de la empresa, argumenta aún el Pontífice, no puede interpretarse, por tanto, solo «en términos económicos», como un instrumento «de producción o de acumulación», sino en función de su capacidad de «promover lo que es humano», reforzar los lazos de la sociedad y «respetar la creación».
Oportunidades y puestos de trabajo estables para los jóvenes
El pensamiento de León XIV se dirige luego a la situación de las jóvenes generaciones en el mercado laboral. Una economía alimentada por la fe cristiana les da «confianza» y les ofrece «oportunidades», «puestos de trabajo estables», como un acto de «responsabilidad y esperanza» capaz de prevenir «la exclusión y la marginación».
Por último, al término del mensaje, el Pontífice renueva su «aprecio» por la labor del Movimiento de Empresarios y Dirigentes Cristianos y anima a sus miembros a continuar en «su camino» y a construir cada día, como «parte integrante de la comunidad eclesial», el Reino de Dios.
Europa Hoy Noticias



