El transporte sigue siendo el desafío climático más persistente de Europa. Si bien el ferrocarril ofrece una alternativa de bajas emisiones para el transporte de personas y mercancías, la continua dependencia de Europa del transporte por carretera mantiene elevadas las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes, según un informe publicado hoy por la Agencia Europea de Medio Ambiente.



