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sábado, marzo 14, 2026
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Los ERRORES MÉDICOS en Europa, una clara advertencia de lo poco segura que se presenta la medicina de cabecera en este siglo XXI.

A lo largo de los últimos cinco años, el debate sobre los errores médicos en Europa ha ganado mucha visibilidad. No es un tema menor: afecta a millones de pacientes y supone un reto estructural para los sistemas sanitarios europeos.

Los errores médicos se pueden dar en una mala prescripción de medicamentos, en una dispensación errónea y en una preparación deficiente (hace unos días se publicaba el caso de un hospital español donde habían fallecido algunos pacientes debido a la mala preparación de un medicamento anticancerígeno), así como en su administración. Muchos de dichos errores se producen en el mismo diagnóstico (leer el caso que acompaña este pequeño reportaje sobre una mujer italiana que estuvo recibiendo quimioterapia durante cuatro años, sin tener cáncer), y por supuesto en la aplicación de los procedimientos clínicos. Los errores en la medicación, según diversos estudios, así como en el diagnóstico, suelen ser con diferencia los mas estudiados.

La EMA (la Agencia Europea del Medicamento) ha señalado en diversos informes, que los errores en el proceso farmacológico son la principal causa prevenible, de efectos adversos. En ocasiones, incluso se prescriben fármacos cuyas contraindicaciones suelen ser casi tan perjudiciales como la misma enfermedad que sea desear tratar, tal es el caso de los antidepresivos, que se recetan como si fueran caramelos en las más diversas circunstancias. Dichos trastornos o errores médicos, además de generar un notable deterioro en la salud de quienes los sufren, suelen además acarrear un costo económico para toda la sociedad en general y el sistema sanitario en particular.

En 2025, organizaciones como la Word Patients Alliance y la European Patients Safety Foundation destacaron que los errores médicos es persistente en Europa. Recomendando un mayor control, atendiendo a las premisas de una mayor trasparencia, es decir que se saquen a la luz dichos errores con el fin de poder trabajar en la dirección adecuada para que no vuelvan a cometerse; crear un banco de datos (digitalización de los mismos) con el propósito de ir realizando estudios y observar las áreas donde se van produciendo para poder intervenir y por último tratar de instaurar en los médicos una cultura de de la seguridad, de la cual en general hoy se carece. La poca asunción de la responsabilidad personal, el ego generalizado de los médicos y su falta, en ocasiones, de tener una cierta empatía con el paciente, hacen que la opinión pública vaya perdiendo su fe en un sistema sanitario, que no por saturado, debería ser menos eficiente. Por supuesto, no olvido a los políticos de las diferentes estructuras sanitarias europeas, que no acaban de entender que la sanidad es un derecho inalienable y que por lo tanto debe estar sometida en todo momento a la inspección de la opinión pública, no a las decisiones arbitrarias de los diversos estamentos que, en muchas ocasiones controlados por la industria farmacéutica, marcan el paso a quienes tienen la obligación de servir a quienes con sus impuestos les pagan.

El caso de la mujer que recibió cuatro años de quimioterapia sin tener cáncer.

En 2006, una mujer italiana de 47 años acudió al Hospital de Volterra para una intervención ortopédica de rutina. Durante los análisis preoperatorios, los médicos detectaron una alteración en su recuento de glóbulos blancos, lo que llevó a suspender la cirugía y remitir las pruebas al Hospital Universitario de Pisa. Tras varias biopsias de médula ósea e intestinal, los especialistas le diagnosticaron un Linfoma no Hodgkins tipo Malt, un cáncer supuestamente localizado en el intestino.

A partir de dicho diagnóstico, la mujer fue sometida a cuatro años de Quimioterapia intensiva, a la vez que se le suministraban corticoides y otra serie de tratamientos oncológicos agresivos; todo ello le produjo una reducción drástica de su rendimiento laboral, social y emocional. Perdió el carnet de conducir, lo que le supuso otra serie de problemas derivados unos de otros.

Años después, en una revisión rutinaria, demostraron que nunca había existido evidencia real de tal linfoma. El diagnóstico inicial fue a todas luces incorrecto. Finalmente, años después y mucho pleitear, la Corte de Apelación de Florencia revisó el caso y determinó que hubo mala praxis médica. Acabó recibiendo una indemnización económica de 500.000 euros y un grado elevado (60%) de invalidez permanente. El tribunal determinó que el hospital actuó sin la diligencia necesaria y que los tratamientos fueron injustificados.

Siempre recomiendo leer la información que nos da cada medicamento y frente a la duda de las contraindicaciones preguntar al médico una y mil veces, las que hagan falta hasta quedar plenamente satisfechos con las respuestas. Como digo siempre, nos jugamos nuestra salud.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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