ETA mantiene a 30 terroristas huidos de la justicia española

11921955_10204780395694050_539350703_nby Gabriel Carrión López, escritor, autor de los libros ETA EN LOS ARCHIVOS DE LA BIC, y de EL ATENTADO MALDITO, entre otros.

A pesar del alto el fuego definitivo y de la ‘entrega de armas’ con visualización internacional, la banda terrorista ETA mantiene a 30 terroristas huidos de España. Serían personajes cruciales para esclarecer algunos de los 297 asesinatos, según diversas fuentes pasarían de 300, que se encuentran sin resolver.

Entre los más buscados estarían Josu Urruticoetxea ‘Josu Ternera’, en paradero desconocido; Hilario Urbizu, localizado en México; José Ángel Urtiaga, localizado en Cuba; en Venezuela estarían entre otros, Juan Arturo Cubillas; Asier Ignacio de Juana; José Luís Gudari; Eziolaza (a) ‘Diente Puto'; José María Lariz, en Uruguay; José Antonio Olaizola, en Cabo verde; en Francia Alberto Plazaolea y Concepción Iglesias y en Bélgica, Natividad Jáuregui. También los servicios de información de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado mantienen investigaciones abiertas en España, donde estarían, presumiblemente, algunos miembros de la banda, con identidades falsas, facilitadas por comandos legales que ya estarían posicionados dentro de los diversos movimientos, asociaciones y partidos del entramado abertzale en el País Vasco.

Al parecer fuentes de la Policía tienen claro que los etarras que están en el exterior malviven con puestos de trabajo de miseria, salvo de Juana o Cubillas que estarían respaldados por algún estado como el de Venezuela.

La Policía afirma no saber donde ese encuentra uno de los más buscados y de los más sanguinarios, Josu Ternera, se habla de que está escondido en Alemania, pero otras fuentes lo sitúan en Italia. Algunos ex miembros de la Brigada de Información de la Guardia Civil, que a la sazón fueron víctimas en algún atentado, creen que a Ternera se le dejó escapar por cuestiones de Estado, en un momento donde los verdugos importaban al parecer más que las víctimas.

Se puede afirmar entonces que a pesar de que todo esté más tranquilo, a pesar de que no se desee hablar del tema todavía, existen familiares y amigos de las víctimas de esos 297 casos que no dejan de sufrir en silencio los avatares del olvido.