Sobre el Viernes Santo en Elche, la Trença del Guió y Jesús yacente.

12801602_10201230048029722_6029753242106117657_nby Gabriel Carrión, escritor.

Año tras año asisto a la procesión del Viernes Santo en Elche, me siento en un silla, normalmente en la Plaza de Baix y veo a los cientos de nazarenos desfilar con sus tronos, en paz y armonía. Una procesión desacorde, con algunos pasos que están en el recorrido más por tradición que por historia, pero que no desmerecen ni deslucen la misma.

Hora tras hora, llegamos al filo de la medianoche y cuando vemos entrar al Cristo yacente todos nos ponemos en pie, sabedores de que el momento culminante de la procesión está llegando a su fin. Esto al menos suele pasar en el 99,9 por ciento de los lugares donde a lo largo de mis ya muchos años he asistido a las procesiones del Viernes Santo. Una imagen, la del Cristo que nos evoca el sufrimiento de una persona que al parecer murió por nuestros pecados. Pero lo que tendría que ser el final de una preciosa procesión pasional, en Elche no acaba así.

pilar3Podría, como he visto en otros lugares, dicho féretro realizar lo que se denomina un encuentro con su madre compungida, “la dolorosa”, algo que en la Biblia se refleja claramente; un encuentro donde la madre llora desconsolada por la pérdida de su hijo, donde se acerca a él y gime, se estremece y aguanta la pena estoica, como una mujer judía de la época, sin ánimo de querer ser la protagonista de la fiesta. Pero en Elche no ocurre eso.

Asisto año tras año al teatro de lo absurdo, al vodevil procesional y a la pachanga más infame que se puede visualizar, siempre acabo enfadado, molesto, cariacontecido por no poder saltar y decir que aquello es un atraco a la memoria de un ser que al parecer en el momento culminante de la procesión del Viernes Santo parece interesar a pocos.

LOS HECHOS:
elche-antiguo-010Entra en la Plaza de Baix el Cristo yacente, acompañado de un pequeño séquito, incluso poco representado por el clero religioso, si acaso uno o dos sacerdotes, alguna autoridad despistada y sus siempre fieles cofrades, por lo que sé, cansados del ninguneo de la experiencia. Van relegando dicho féretro a una marginal esquina de la Plaza, cerca del fondo, junto a la Farmacia, quizá el lugar más frío. Mientras va apareciendo sobre un trono, llena de luces, la Virgen Dolorosa, acompañada de boato clerical, el año pasado conté cerca de nueve sacerdotes de mitra y oropel, autoridades con galones, representaciones de la policía local al más alto nivel, de la Guardia Civil, y autoridades diversas, bien sean sociales o políticas. Y con ella llegó la fiesta.

En ningún momento me parece la madre compungida que veo en las procesiones de Castilla, o las sobrecogedoras imágenes de los encuentros andaluces. Al contrario, parece el momento la singular apertura de una verbena de la paloma en el San Isidro madrileño, sin orden ni concierto. Y de repente, dicha María, se para lejos del féretro donde yace su hijo muerto, para ver como unos personajes sacan del Ayuntamiento un palo negro y se ponen a darle vueltas en medio de la plaza hasta que se rompe, y entonces todos, cual final de concurso comienzan a aplaudir porque se ha roto, lo llaman “LA TRENÇA DEL GUIÓ” y yo me quedó allí mirando como un pasmarote viendo como todo el mundo feliz comienza a irse, “el palo se ha roto y habrá otro año de bonanza para la economía local”, dicen algunos.

Me sorprendí la primera vez, y me sorprenderé otra vez este Viernes Santo. El féretro del Cristo yacente, desaparece de escena, y pienso: “menos mal que está muerto”. Ya siento por él, y se que por muchos, vergüenza ajena. Todos se felicitan de ver que el palo se ha roto e importándoles un pimiento el féretro de Cristo, es al parecer la imagen de María la que recibe toda la atención.

Un ritual pagano dentro de un final mísero para un Cristo muerto, eje central del Viernes Santo, pero lo más curioso es la postura de los clérigos a los que no parece caérseles la cara de vergüenza por tamaña expresión de perversidad religiosa. Al pueblo se le puede permitir todo, incluso todas sus manifestaciones fetichistas, con toda la pompa y el glamour que deseen, pero la procesión del Viernes Santo es para el Señor, para el que sufrió por los pecados de todos, incluso de aquellos que sabedores de estar haciéndolo mal persisten en su actuación.

Me llegan ecos, año tras año de las tiranteces en las cofradías por la prevalencia de una imagen sobre otra, en este acto, no les culpo, la prevalencia debe corresponder a la Iglesia, pero si el clero no arropa al hijo de dios fallecido, en su noche más dura, que se puede esperar de sus seguidores.

elche-antiguo-028La Mare de Deu en Elche tiene unas maravillosas fiestas a las que acudo poco, pero que no me dejan de sorprender cada vez que asisto. El Misteri es una representación magistral de Teatro Medieval que pervive con el paso de los años cada vez mejor. Pero el Viernes Santo es de penitencia y sacrificio, de silencio, no de aplausos y de actos paganos que pueden realizarse en cualquier otro momento. Pero lo peor del caso es que tenga que ser yo, un tibio creyente, al que Jesús arrojaría de su boca, quien al menos levante alguna palabra en su favor. Mi indignación quizá provenga de mi asistencia al Monasterio Franciscano de Santa Ana en Jumilla, la tarde anterior, como vengo haciendo desde tantos años atrás. Expió mis pecados que comienzan a acumularse con la ira que me provoca el momento culminante de la procesión del Viernes Santo en Elche a la tarde siguiente. Una pena.

10416611_4937424329885_6935166512616203533_n[1]NOTA DEL AUTOR: Estudié hace muchos años en un seminario en Madrid, algo de teología, Simbología, y otras cosas, era la época de aprender, y aunque confieso que todo ello no me da ninguna autoridad moral para decir como debe hacerse una procesión del Viernes Santo, si creo que puedo emitir una opinión sincera sobre el tema. La misma, sólo es una opinión, crítica hacia el acto, no hacia el trabajo de cuantos con buena fe se entregan para que la Semana Santa ilicitana sea cada vez más grande y mejor: Puede que sea yo el equivocado, pero aún siendo posible, manifiesto que dicho final con la Trença del Guió, en medio de los dos majestuosos pasos, es un rito pagano, que no debería celebrarse en ese momento, posiblemente después sería lo ideal. Y en eso permítanme que si manifieste mi autoridad. Estaré como cada año en Elche para ver la procesión el Viernes Santo, se que acabaré como dije antes, irritado, pero esa ya es cuestión mía. Agradecido por hacerme sentir y vibrar como cada año me hace sentir y vibrar esa procesión.

Para saber más: noticiasypalabras@gmail.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Blue Captcha Image
Refrescar

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>