Los nacionalismos y su afición al enfrentamiento terrorista

11990492_10200786478740767_9124224050253115343_nEl PNV en su Aberri Eguna del pasado domingo se alineó con las tesis independentistas de Cataluña, mientras que esa especie de gazpacho denominada PODEMOS se alineaba también con organizaciones tan insanas como BILDU para afirmar la necesidad de la reivindicación histórica del pueblo catalán.

En una era de globalización tan extrema, los nacionalismos se perfilan como una estrategia necesaria para conseguir determinados objetivos a medio plazo. Pero si esos objetivos van en función de la secesión de un Estado o de la provocación permanente para inducir a un Gobierno a actuar con dureza, éstos tienen la necesidad de hacer valer las decisiones de la mayoría.

DSC_1092Lo que ocurre en Cataluña es un complot terrorista. Nacionalismos absurdos dieron origen a la I Guerra Mundial, a la guerra de Secesión en Estados Unidos o provocaron el inicio de la Guerra Civil en España. El pueblo de Cataluña en general goza de prebendas estatutarias muy por encima de lo que le sucede a otras comunidades tan históricas o más que la catalana o la vasca. ¿Es la tenencia de una lengua relativamente propia, base común para considerarse diferente? Al parecer para dichos pueblos si. Sin embargo comunidades que desarrollan, no lenguas, sino idiomas más generales acaban teniendo muchas más cosas en común que el resto.

La famosa Torre de Babel, citada en la Biblia como el lugar donde Yahvé castigó a los hombres, dándoles lenguas diferentes para que no se entendieran, no deja de ser una alegoría tan interesante como para no tenerla en cuenta. Pensar que una comida, una lengua o una cultura nos hace diferentes es, no sólo xenófobo, sino que además atenta con cualquier principio marcado por la biología.

El independentismo catalán es ante todo españofóbico, sin ni tan siquiera saber exactamente porqué. Cuando un intelectual razona sobre un concepto, sea éste higiénicamente digerible o no, merece todo el respeto, pero cuando todo el mundo se pone a repetir dicho mensaje sin saber ni tan siquiera porqué lo hace, se convierten en una jauría de loros sin fuste, a los que ni tan siquiera cabe respetar ideológicamente. Y más cuando lo único que se busca es el enfrentamiento entre personas, entre familias.

No diré, como enumera Pérez Reverte, las cantidad y calidad de los efluvios defecantes que me provoca la historia catalana. Pero en mi caso, que podría estar, como muchos a favor de un posible referéndum,  siento tal asco por aquellos que sólo engañan y tergiversan la historia, que tendrían que pagar el primer muerto que ocurra en el enfrentamiento que cada día provocan, con todos los años de cárcel que la ley permita.

NOTA: Los términos “españofóbicos” o “defecantes” son de mi propia cosecha. Pueden ser utilizados pero por favor cite la fuente.

Gabriel Carrión, escritor – noticiasypalabras@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Blue Captcha Image
Refrescar

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>