Cataluña un conflicto judicializado

12801602_10201230048029722_6029753242106117657_n“Catalanes: Interpretando el sentimiento y los anhelos del pueblo que nos acaba de dar su sufragio, proclamo la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica. De acuerdo con el Presidente de la República española Señor Niceto Alcalá Zamora, con el que hemos ratificado los acuerdos adoptados en el Pacto de San Sebastián, me hago cargo provisionalmente de las funciones de Presidente del Gobierno de Cataluña, esperando que el pueblo español y el catalán expresen cúal es en estos momentos su voluntad…”

“La proclamación de la “República Catalana” hecha por Macià en Barcelona fue el problema más inmediato que tuvo que afrontar el Gobierno Provisional de la Segunda República Española. Así el 17 de abril, sólo tres día después de haberse proclamado la República, tres ministros del Gobierno Provisional (los catalanes Marcelino Domingo y Lluis Nicolau d’Olwer, más Fernando de los Ríos) se entrevistaban en Barcelona con Francesc Macià alcanzando un acuerdo por el que Esquerra Republicana de Cataluña renunciaba a la “República Catalana” a cambio del compromiso del Gobierno Provisional de que presentaría en las futuras Cortes Constituyentes el Estatuto de Autonomía que decidiera Cataluña, previamente “aprobado por la Asamblea de Ayuntamientos catalanes”, y del reconocimiento del gobierno catalán que dejaría de llamarse Consejo de Gobierno de la República Catalana para tomar el nombre Gobierno de la Generalidad de Cataluña recuperando así el nombre de la institución del Principado que fue abolida por Felipe V en los decretos de Nueva Planta de 1716.

Esto ocurría en los días de principios de Octubre de 1934, Esquerra Republicana renunciaba a la República a cambio del Estatut de Autonomía, recuperando así la verdadera esencia de Cataluña. La culpa de cuanto ocurre ahora mismo en esta región, aspirante a país, que no lo será hasta que tengan claro que la palabra DEMOCRACIA es un aglutinante y no un excluyente, en culpa de todos, incluidas las rancias prácticas de pactos a lo largo de estos últimos cuarenta años, donde incluyo como culpables a todos los partidos democráticos, incluidos los mal llamados constitucionalistas.

La tensión catalana, la fractura social, que se está produciendo es fruto de una larga dejadez por parte de quienes estando en el gobierno nacional, han pactado con personajes siniestros, dejando que éstos manejasen a su antojo las políticas regionalistas. Dicen que todos somos iguales pero aquellos que han tenido la oportunidad de tener una banda terrorista, o un fuerte movimiento separatista han conseguido más prebendas y beneficios que el resto de las comunidades autónomas, me refiero al País Vasco y Cataluña.

Ahora de golpe, con el silencio cobarde del PSOE, el PP acomete una fustigadora campaña contra el independentismo catalán, sabedor de que el desgaste en votos puede ser interesante sobre todo para su afiliado más radical, el PSC, en Cataluña.

Nadie parece darse cuenta de que las decisiones judiciales son necesarias, pero también que la fractura social va a ser de difícil resolución. La izquierda radical si por algo se caracteriza es por sabe manejar la calle, y mientras la famosa Kale Borroca vasca se eliminó a base de ganar para la opinión pública la idea de que apoyaban a una banda terrorista, en Cataluña no calaría porque estarían sirviendo a un “gobierno falsamente elegido por las urnas”, el 21-O, una farsa que desde el PSOE, el PP y CIUDADANOS, partidos más interesados en su propio rédito político, no han sabido contrarrestar debidamente.

1012372_551432268236923_1925509461_nLa Monarquía, en este caso, garante del Estado, está ausente, cuando debería haberse puesto al frente de la revuelta. Felipe II está cometiendo un irreversible error histórico por no ponerse el traje militar y dejar bien claro que lo ocurrido compete también a la alta instancia del País, no veo a un Presidente de la República al margen de cuanto ocurre.

Desde mi opinión, la necesidad de mucha mano izquierda es necesaria en un momento donde, parece que la mano dura es la única que impera. Lo ganado con la aplicación moderada del 155 para devolver a las instituciones catalanas su soberanía, ha quedado eclipsada por la falta de liderazgo tanto de Rajoy como de Pedro Sánchez, únicos artífices del descalabro histórico vivido ayer en los Juzgados. Cárcel si, pero una moderada fianza haría que hoy estuvieran en la calle, las revueltas en Cataluña no tendrían sentido y seguiríamos trabajando en la consecución del restablecimiento del SEM en Cataluña, así con los procesados en la cárcel, difícilmente veo soluciones a medio plazo en Cataluña. Una pena.

Gabriel Carrión – escritor. noticiasypalabras@gmail.com

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