El alcalde ilicitano pide perdón, pero ¿basta con pedir perdón?

Por Gabriel Carrión. Escritor.
Durante muchos años me he mantenido al margen de la política ilicitana y de sus entresijos. Pero escribir de vez en cuando sobre cuestiones relacionadas con la ciudad de Elche tiene que ser para mi un ejercicio higiénico y de buen gusto. He leído en la página de la SER que Carlos González ha pedido perdón por decirles a los ilicitanos por activa y por pasiva que iban a pasar a la fase 1. (https://cadenaser.com/emisora/2020/05/11/radio_elche/1589197540_383831.html?ssm=fb&fbclid=IwAR0kt60T7__Ojiz46SJr_4PDvufnIiSS2dJQjoVaEl5B2WFJW31rqCOTIBo)

Siempre es mejor pedir perdón que pedir permiso. Sin embargo, sin cargar las culpas contra él, nada más lejos, si me hace reflexionar sobre la lección que imagino habrá sacado en claro, y no es otra que la de darse cuenta de que apostar por el líder (Sánchez) no siempre es apostar a caballo ganador. Los líderes políticos sólo funcionan, cuanto más arriba están, tratando de que primen sus intereses, no los de todos, sino los suyos. Y no les importa dejar a los pies de los caballos a quienes son prescindibles, es decir un edil de Ayuntamiento, sea éste el que sea es prescindible. La batalla del presidente de la Generalitat será otra, quizá su líder le ofrezca más dinero en el reparto «proporcional» a las comunidades o quizá, vaya usted a saber. Pero en el caso del edil ilicitano no le queda otra que aguantar, e imagino que se sentirá traicionado por muchos. Y es que a veces los datos son lo de menos y la política nacional y los «intereses creados» siempre están por encima de los pequeños intereses.

Quizá el Sr. alcalde al margen de pedir perdón, cosa que le honra, y he de reconocer que me agrada, debería ver la forma y manera de compensar el gasto computable de los establecimientos que haciendo caso de sus palabras se prepararon para arrancar el lunes pasado. Si bien es cierto que los establecimientos fueron poco cautos, porque no se dieron cuenta de que hasta el rabo todo es cerdo, es decir que hasta que el BOE no lo publica las palabras, aunque sean televisadas se las lleva el viento.

Prudencia en definitiva para uno y para otros. Y que la Mare de Deu reparta suerte. Vivir inmerso solo en política, por muy progresista que sea no debe hacernos olvidar que, según el puesto que ocupemos en el escalafón, algunos son más prescindibles que otros.

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