Como tirar por tierra una entrevista importante. (Programa AR 02-04-2020)

by Gabriel Carrión, escritor.

Como cada día, en este atolondrado estado de excepción, donde estamos sometidos al régimen dictatorial que nos marca el BOE de políticos, más interesados en poner en marcha sus proclamas que de avanzar en esta lucha por vencer al coronavirus, me levanto con nuevos ritos y sobre las 10 de la mañana, sentado en el sofá me tomo un descafeinado con leche y una tostada de «cuadradito» con aceite y queso. Lejos quedan las salidas matutinas a pequeños Bistrof para desayunar como manda la tradición y leer la prensa; ahora, en un de vez en cuando , salgo a comprar la prensa en papel, tan necesaria para mi como el agua que bebo o la pastilla para la diabetes que tomo cada mañana para compensar las deficiencias que un organismo de 58 años casi, comienza a tener.

Cojo el mando del televisor y voy saltando de cadena en cadena, mientras los anuncios se multiplican como nenúfares en aguas turbias. Me resigno y hoy cae Tele5, una cadena donde otrera trabajé y en la que hoy sería poco menos que un paria. Cuando dejé de estar en 2004, estos dieciséis años han hecho que caiga mi móvil de todas las agendas y que deje de estar empoderado. No soy útil nada más que para el ruido de las redes sociales, aunque intento hacer el menos posible y para algunos compañeros que de vez en cuando se acuerdan de mi y compartimos un rato de radio o como en unos días un poco de prensa, esa de la que uno no cobrará nada y que seguramente será deglutida por la trituradora mediática de cada día. Si en medios nacionales escritos o visuales, e incluso radiofónicos, la información de hoy mañana será historia, imaginen en las redes sociales donde este artículo será leído por apenas unas cuantas personas y luego olvidado.

Y mientras cojo la taza del café con leche veo una entrevista interesante, aunque repetida hasta la saciedad, sobre ese hospital milagro que se ha montado en IFEMA, que le está haciendo Ana Rosa Quintana a Javier Marco, el Director Médico designado por la Comunidad de Madrid para dirigir este centro. Todo va bien, hasta que hablan de las UCIs que tiene dicho centro y que no están siendo utilizadas; frente a la pregunta de Ana Rosa sobre ¿porqué ocurre esto? Javier Marco se enroca afirmando que son de uso exclusivo de los muchos pacientes que tiene el centro, porque, aunque se supone que son de bajo riesgo, este virus puede atacar a un joven que está relativamente normal y puede morir en media hora, es por ello que la UCI les tranquiliza.

Hasta aquí, a pesar de lo chirriante del comentario, sobre todo para los millones de jóvenes que hoy encerrados en sus casas sobreviven a base de café e información, todo iba bien, salvo que unos segundos después, en el rótulo, de esas frases lapidarias aparece la frase «UN ENFERMO PUEDE MORIR EN MEDIA HORA Y LA UCI NOS DA TRANQUILIDAD». Suena mi teléfono y es mi madre que me pregunta si ella se puede morir en media hora si le sube un poco la fiebre, tiene sus años. muchos y no me perdonaría que los pusiese por escrito, y le digo que no, que esas son formas de llamar la atención nada más. Apago la tele, por hoy la información sobre el COVID-19 ya ha dado de si todo lo que tenía que dar y me subo a escribir esta crónica pensando en que son horas, ya de ir a comprar la prensa y una compra para avanzar en estos días luminosos por fuera pero oscuros por dentro. El día comienza con el temor de que nos podemos morir en media hora, todo un lujo.

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